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Historia

Siglo XIX

El siglo XIX fue un período de notable actividad para el Drac de Vilafranca. En 1802, con motivo de la visita del rey Carlos IV a la ciudad, el Drac participó en los actos de bienvenida, consolidando su papel como símbolo representativo de Vilafranca.

En 1816 se registró una nueva reparación, necesaria para mantener la figura en buen estado. Otra transformación relevante llegó en 1849, cuando el flabiol y tamborí fueron sustituidos por la gralla como acompañamiento musical, dando al Drac un sonido más potente y festivo que lo caracterizaría durante muchas décadas.

Durante la década de 1870 se hizo la primera fotografía conocida del Drac, un testimonio visual de inestimable valor para conocer el aspecto de la figura en aquella época. La Festa Major de 1876, que celebraba el centenario de la dedicación a Sant Fèlix, fue un momento de gran esplendor, en que el Drac recibió una remuneración de 12 duros por su actuación.

El Drac de Vilafranca tuvo su primera presencia en Barcelona en las fiestas de la Mercè, ampliando su radio de acción más allá de las fiestas locales. El escritor Gaietà Vidal dejó una 'Narración descriptiva de la Festa Major' donde describía detalladamente la presencia y el baile del Drac.

En 1893 fue un año importante: un documento entre la Cofradía y la familia Baltà estableció que la custodia del Drac quedaba en el Palau Baltà, lugar donde sería conservado. En ese mismo año se hizo una nueva reparación, y el peso documentado de la figura era de 107 kg. El Drac también hizo una salida especial a Sant Martí Sarroca, mostrando su presencia en actos fuera de Vilafranca.